Gracias,
gracias por cada momento vivido a tu lado y los que no, gracias por hacerme
respirar, a soñar despierta, a enamorarme hasta en la distancia.
Gracias
por existir.
Me apetece tumbarme sobre ti, besarte y permanecer así un rato, o toda la vida si pudiéramos. Intercalando besos y palabras.. y suspiros... y silencios. Sintiéndote conmigo. Me apetece cogerte de las manos y jugar con ellas mientras te hablo y me río... o te hago reír a ti. Me apetece hacerte rabiar, que me llames tontita y que luego sea yo la que te llame tontitito a ti. Me apetece preguntarte cuanto me amas aunque me lo repitas continuamente y decirte que yo te quiero más. Me apetece morderte, ponerte nervioso tocarte... quiero abrazarte y pensar en ese momento, que nunca te soltaré, ni que tú me soltarás... porque siempre estaré abrazándote con mis palabras o con mis abrazos... pero siempre cogida a ti, para no dejarte escapar. Me apetece también escuchar tu corazón y acariciarte mientras cierro los ojos. Me apeteces tú. Y cuando digo eso, también incluye todo lo anterior.